lunes, 10 de noviembre de 2008

El mecanismo respiratorio primario

la manifestación de la vida
¡¡Qué maravilloso descubrimiento hizo del Dr. Sutherland!!…Pues, sí, esa así de cierto, y sinceramente, creo que no somos conscientes de la importancia de este descubriendo para la vida y la salud del cuerpo humano. Y todo empezó, mientras observaba una fotografía, se quedó mirando la relación de los huesos del cráneo esfenoides y temporal, al verlos, se dijo a sí mismo; “es curioso, pero se asemeja a las branquias de los peces, como si pareciese estar preparado para respirar, para un mecanismo respiratorio, igual que los peces respiran por sus branquias”. Y así empezó todo, de una tonta y sencilla observación, una simple intuición, un loco pensamiento, que por supuesto, el Dr. Sutherland, quiso olvidar inmediatamente, ante lo absurdo que le parecía inicialmente esa idea. Pero a veces, las ideas y los pensamientos se nos clavan como aguijones en la cabeza, y no somos capaces de deshacernos de ellos. Y así, dicho pensamiento retumbaba constantemente en la cabeza del Dr. Sutherland, era una intuición, un pensamiento, un tontería, … pero el hecho es que no podía sacárselo de su cabeza. Por tanto, se empeñó en investigar y hacerse creer a sí mismo que lo que intuía no era más que una tontería, una idea totalmente absurda. Y finalmente, ese absurdo pensamiento se convirtió en nada menos que, 30 años de investigación, de trabajo como un “relojero”, desgranando y descomponiendo todo el mecanismo craneal. Estudió su estructura, su funcionamiento, y sus distintas relaciones entre los nervios, vasos sanguíneos, centros nerviosos, membranas, huesos craneales..etc, etc , etc.. para al final llegar a demostrar, que en efecto, ese pensamiento que una vez rondó fugazmente por su cabeza ,se convertía en una realidad anatómica y fisiológica, que no había nada de magia en todo aquello, y que era una realidad física palpable y evidente. Pero no se quedó ahí, quiso vivirlo en primera persona, y por tanto, experimentó con todo tipo de utensilios, correas, cascos y accesorios que fue colocando en su cabeza con el fin de sentir en su propio cuerpo lo que podían provocar los desequilibrios en el conjunto del cráneo. Su esposa llegó a temer seriamente por su salud, pues en varias ocasiones le cambió radicalmente el carácter, pasando de ser una persona amable y tranquila , a agresivo y nervioso. Su primer paciente fue él mismo, experimentó y puso en práctica sobre su cuerpo todo lo que hasta entonces había intuido e investigado. A partir de todo esto el Dr. Sutherland llegó a la conclusión que el conjunto craneal estaba preparado y diseñado mecánicamente, (igual que un coche esta diseñado para circular), para permitir, una “sutil” movilidad , pues dentro de él está todo el conjunto del sistema nervioso, que está en continuo movimiento celular, circulatorio, fluídico y millones de informaciones nerviosas que entran y salen sin parar. ¿Como puede llevarse a cabo de forma eficaz tales movimientos sin un mínimo de movimiento articular craneal?. Finalmente, lo que el Dr. Sutherland sentía con sus manos era el resultado de todo ese conjunto de movimientos inherentes e involuntarios en el sistema nervioso que se manifestaban en sus manos a través de las membranas y huesos de cráneo. Dada su importancia para todo el organismo, el Dr. Sutherland acabó por denominarlo el MECANISMO RESPIRATORIO PRIMARIO. Insistió en llamarlo “primario”, porque para él, esta “respiración” del sistema nervioso era de tal importancia para el cuerpo humano, que incluso era más importante que la respiración pulmonar que todos conocemos.
Entre todos los componentes de esta respiración primaria el Dr. Sutherland determinó un elemento, como el más importante de entre todos, el líquido cefalorraquídeo. El Dr. Sutherland lo consideraba como un elemento, “inteligente”, “sabio”, y sobretodo con una “potencia vital” capaz de provocar la salud en el cuerpo humano en su presencia, y de provocar la enfermedad en el caso de no existir un libre circulación entre los diferentes canales del sistema nervioso. Dicho fisiológicamente, este líquido, es responsable de diversas funciones tales como:

1. la protección del cerebro frente a golpes y traumatismos externos.
2. de la limpieza de sustancias tóxicas en el sistema nervioso
3. y sirve de transporte para los “alimentos” que el sistema nervioso necesita para alimentarse y funcionar correctamente.
EL Dr. Still, quien fundó la Osteopatía, definió a este elemento, como “el elemento más importante de entre todos los del cuerpo humano”.Y para el Dr. Sutherland, estaba dotado del “aliento de la vida”, de “la llama, la chispa” necesaria para que la vida se manifieste en el ser humano, y lo calificó como un elemento “inteligente”, y “al mando” de todas las funciones vitales del organismo, poseedor de un “potencial inherente” capaz de proporcionar por sí solo la salud al cuerpo humano.
El Dr. Sutherland, descubrió, que a partir de esta “chispa vital”, empezaba todo, empezaba un movimiento involuntario que se manifestaba en todos los componentes del sistema nervioso central. Y que este movimiento podía ser impedido o permitido por las diferentes tensiones que aparecían en las membranas y articulaciones del sistema nervioso central, especialmente en la membrana duramadre, así como los músculos y ligamentos permiten o limitan la movilidad de nuestras articulaciones. Y demostró a través de su enorme sensibilidad, mediante sus manos, que dicha manifestación era palpable y evidente, en un movimiento en el conjunto de los huesos del cráneo. Y que además, este movimiento, a través de la médula espinal y sus envoluturas, se transmitía a lo largo de la columna vertebral hasta el último hueso de la columna, el sacro y el coxis. Pero además, demostró la enorme relación de este ritmo vital con el estado del resto del organismo. Y cómo las lesiones que aparecían en las diferentes partes de nuestro cuerpo, o en otras palabras, de la salud y armonía de las distintas partes de nuestro cuerpo, podían alterar su correcta manifestación.

Es, así, como se dio cuenta, que este ritmo, que se manifestaba en nuestro sistema nervioso central, era el mismo que se manifestaba en todas las células de nuestro cuerpo. A partir de este ritmo vital, todos los tejidos del cuerpo humano se mueven y se manifiestan, todas las células “respiran”, “se alimentan “ y “eliminan” las sustancias que no necesitan ….,este ritmo se manifiesta en un movimiento continuo de expansión y retracción, se hinchan y se deshinchan. Se manifiesta en todos los tejidos del cuerpo humano, es lo que el biólogo conoce como el movimiento inherente e involuntario de toda célula, de todo ser vivo. ¿cómo es posible que un conjunto de células nerviosas puedan tener una correcta expresión circulatoria, fluídica, nerviosa, si la caja de huesos que lo envuelve no permite un cierto grado de movimiento?, el cuerpo una vez más , muestra toda su sabiduría, y sabe que sin el movimiento no puede manifestarse la vida.
Y cuando somos capaces con nuestras manos, de sentir dicho movimiento, en cualquier parte de nuestro cuerpo, es cuando estamos seguros, que allí, el movimiento, la vida y la salud están presentes. Así pues, la consecuencia de todo esto, es de suma importancia para nosotros, para el día a día del trabajo osteopático, percibiendo y sintiendo con nuestra manos, cómo este ritmo vive y se manifiesta en cada parte de nuestro organismo. Un ritmo, una respiración, de suma importancia para la salud del cuerpo humano. Es lo primero, y que sin él, nada es posible, sin esa respiración, no existe el movimiento, y por tanto, la vida y la salud en el cuerpo humano encuentran serias dificultades para poder expresarse. Es pues, el “indicador vital” de salud del cuerpo humano. Un indicador de vida, que nos muestra el estado general de todos los tejidos del cuerpo humano. Que nos muestra si la vida, si la salud está presente en ese cuerpo que tocamos y sentimos bajo nuestras manos. Y realmente, es así de sencillo, todo en el cuerpo, la esencia de su salud, se reduce a este movimiento simple y sencillo, “coger y soltar” el aire y las sustancias que los tejidos necesitan para vivir y poder expresarse con libertad. Y es aquí, donde reside la verdadera importancia, de esa primera “loca intuición”, como la definió el Dr. Sutherland. Una loca, pero sin duda, vital intuición, que gracias a ella, nos permite poder sentir y usar este mecanismo respiratorio primario como fuente de salud y de vida en el cuerpo humano.
Texto escrito a partir de las diferentes lecturas del Dr. Sutherland por:

Francisco Rocher Muñoz
Osteópata C.O, MROE

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