jueves, 11 de marzo de 2010

¿qué es Fulcrum?

Todo en la vida es movimiento. Andrew, padre de la osteopatía lo decía a menudo. Sin movimiento no puede existir la vida, la vida se manifiesta a través del movimiento. Un movimiento que no solo ha de ser físico, sino también mental y por qué no, espiritual. Necesitamos tener el cuerpo en movimiento, nuestros órganos, músculos articulaciones necesitan el movimiento para hacer circular la sangre y los nervios que son los encargados de dar la salud a cada parte de nuestro cuerpo. Pero nuestra mente también es importante que no deje de moverse, que no deje de pensar, que no deje de sentir, de traernos nuevas ideas, nuevos proyectos… pero también nuestro espíritu necesita un movimiento, necesita sentirse vivo, creer en algo, identificarse, sentirse, expresarse, moverse , de lo contrario todo nuestro Ser se sentirá muerto tarde o temprano. Este movimiento es el que persigue el osteópata. Busca la vida en el cuerpo de la persona, y busca liberarla porque sabe que solo así , entendiendo al ser humano en global, en conjunto , sin separaciones, tal y como la Naturaleza, el Universo, el Yo que tenemos dentro nos lo enseña cada día. Formamos parte de todo lo que nos rodea, y como todo ese Todo estamos interconectados con él y con nosotros mismos. Solo gracias a esa interconexión es como empezamos a sentir la vida que habita en nosotros, y que puede que en algún momento hayamos dejado olvidada en este largo camino de la vida.

Andrew como Will nos dejaron este legado de que sin movimiento no puede existir la salud. Pero también nos dejaron algo igual de importante. Para que este movimiento se pueda llevar a cabo necesitamos tener unas buenas raíces, unas buenas bases, un fulcro, un Fulcrum, algo sobre lo que apoyarnos para poder iniciar ese movimiento y aferrarnos a la vida. Pensad en todo lo que os movéis día a día. Cuando movemos una pierna para caminar, lo podemos hacer gracias a que el apoyo o fulcro de la otra nos sostiene en el suelo. Podemos levantar un pie gracias a que el otro nos ofrecer un apoyo, un fulcro firme en el suelo. Todos los movimientos en nuestro cuerpo funcionan igual, todo lo que se mueve en la Naturaleza necesita sentir el Fulcrum de algo para poder iniciar su movimiento. Pero no solo así sentimos nuestros apoyos. Un Fulcrum es algo que se manifiesta en todos los niveles de nuestra vida. Desde que nacemos venimos con un Fulcrum a nuestro lado, que son nuestros padres. Son ellos quienes nos dan el apoyo para poder dar los primeros pasos en nuestra vida, son ellos quienes nos respaldarán y nos darán ese Fulcrum para tantas dificultades y etapas a lo largo de nuestra vida.
Cuando crecemos, cuando maduramos, lo hacemos gracias al Fulcrum que tenemos en nuestro interior. Gracias a la educación, a los valores que nos transmiten en el colegio, la sociedad en la que vivimos y lo que la vida nos enseña cada día, podemos movernos a través de ella. Gracias a esos conocimientos que vamos adquiriendo a medida que crecemos, a medida que maduramos empezamos a crear nuestro Fulcrum, nuestras creencias, todo aquello en lo que creemos y que nos apoyará de alguna manera ante cualquier situación que requiera movimiento, cambio, inestabilidad, dificultad, enfermedad , toda situación que requiera moverse, tambalear, dudar, enfermar, siempre detrás de nosotros estará nuestro Fulcrum que nos hacen conectar con nosotros mismos, con quienes somos y con lo que hemos venido a hacer en este mundo. Y solo así creamos nuestro Fulcrum, nuestro Yo interior, conectamos con ese Yo que la Naturaleza nos ha dado y solo así podemos sentirnos en salud. Gracias a ese Yo, gracias a ese Fulcrum, podremos empezar a formar parte de un grupo, de una familia, de nuestra panda de amigos, de nuestra sociedad, de un equipo. Porque es gracias a ese Fulcrum que aprendemos a querernos a nosotros mismos, a ser nosotros mismos, y solo así podemos llegar a querer y ser queridos por los demás.
La osteopatía como medicina global, medicina que trata de entender al ser humano en conjunto trata de presentarse como un Fulcrum ante cualquier dificultad, síntoma o enfermedad. El osteópata es ese Fulcrum que ese cuerpo, esa persona necesita para empezar a moverse, para empezar a volver a funcionar como antes lo hacía, para poder recuperar la salud. El osteópata se convierte en un Fulcrum, en ese apoyo que necesita cualquier ser humano para poder empezar a sentir la vida en su interior, porque solo así podrá volver a estar en salud. Es entonces cuando la relación de terapeuta-paciente cambia por completo. A partir de ahora, el terapeuta se convierte en un apoyo , un Fulcrum para que el cuerpo de esa persona pueda recuperar la salud. Se coloca a su lado y no por delante ni por encima. No le dice al cuerpo lo que ha de tomar , ni a la mente lo que ha de hacer, sino que está a su lado, apoyándole para que toda la sabiduría del cuerpo, toda la intuición y conocimiento natural de nuestra mente y espíritu salgan, tal y como la Naturaleza se lo ha enseñado.
El osteópata busca liberar la Vida.

Solo así se puede vivir en salud. El osteópata ya no impone, ya no dicta lo que se ha de hacer, ya no manipula , estira un músculo , mueve una articulación quiera o no, da un paliza en ese músculo que tanto nos duele, masajea sin piedad, duela o no, … ya no le vale eso de que si no duele no cura, sino que ahora lo que le vale es la estimulación, la evocación, escuchar y sentir la vida que hay dentro de ese cuerpo. Ser un Fulcrum para que ese cuerpo pueda empezar a moverse, pueda empezar a sentir de nuevo todo el movimiento de la Vida que habita en su interior y que había perdido, y que pueda empezar a sentirse en salud. Es por ello que el osteópata acompaña al cuerpo en su curación, lo escucha, aprende a sentirlo, a observarlo, a pensar igual que él, le interesa conocerlo lo mejor posible para poder ser ese apoyo que necesita. Es como un buen amigo, como un buen mecánico que conoce a la perfección esa máquina que pretende reparar. Solo si la conoce, podrá hacer un buen uso de ella.

Will sabía todo esto, y en base a esto, bautizó a su clínica en California en la última etapa de su vida con este nombre, Fulcrum. Para él, el lugar donde la tienda del cerebelo se une con la hoz del cerebro en el cráneo, justo en el centro de nuestra nuca, era el Fulcrum más importante del cuerpo. Era un lugar sólido, firme, capaz de dar ese apoyo que cualquier parte de nuestro cuerpo necesita para empezar su movimiento hacia la Vida. Pero también, como todo Fulcrum, era un punto capaz de moverse al mismo tiempo que daba estabilidad y apoyo. Un Fulcrum es algo sólido, pero no tiene porque ser fijo, también está abierto al cambio y al movimiento que la vida le ofrece. Nuestro Fulcrum, de hecho, cambia a lo largo de nuestra vida, igual que cambian nuestros pensamientos y actitudes hacia ella.

Para mí hoy , con este nombre es un honor continuar su legado. Pero también es un honor, ser un Fulcro, para todo aquel que quiera descubrir y liberar en su interior , todo ese movimiento que la Vida esta dispuesta a ofrecerle.

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