martes, 1 de junio de 2010

la osteopatia y las enfermedades


El lector se preguntará, ¿en qué se basa el osteópata para justificar y defender con tanta fuerza su ciencia?. La respuesta es fácil. No es necesario que recurra a cosas místicas, a falsos datos, o a manipular testimonios para establecer esas bases. La mayoría de las bases ya las han puesto los anatomistas, los fisiólogos y los patólogos. Y se pueden resumir brevemente en lo siguiente:


  • Cada parte del cuerpo tiene su lugar determinado, su forma, su estructura y función, y todos se combinan entre ellos para formar una máquina perfecta capaz de regularse y repararse por sí misma.
  • Cada parte del cuerpo recibe su alimento a través de la circulación de los fluidos del cuerpo y expulsa lo que le sobra de la misma manera.
  • Cada parte del cuerpo tiene sus nervios que controlan todas sus funciones, tales como el movimiento, la sensación, la circulación de la sangre, el crecimiento de los tejidos, las secreciones, la regulación y generación de la temperatura. Los bloqueos o destrucciones en dichos nervios tienen como resultado la alteración o el impedimento de las partes de cuerpo que inervan.
  • Cada parte del cuerpo hará su función siempre que se le deje. Es por ello que es una contradicción el decir que no lo hará. Es un axioma , la negación del cual , niega tanto a la enfermedad como la salud, incluso implica el negar la existencia del cuerpo tal y como lo conocemos.
  • Aire, agua y alimento son los únicos elementos necesarios para el cuerpo para mantenerse en salud. El hecho que haya mucha gente que haya vivido en salud sin nada mas que esto, demuestra que las sustancias extras no son necesarias para su salud.
…….. la teoría prevalente de muchos médicos de que la mayoría de las enfermedades son debidas a gérmenes, puede ser cierta. ¿Qué puede hacer un osteópata para matarlos? Seguramente ha de usar un germicida. Cierto, puede usar un antiséptico, o puede que solo agua o jabón, para quitar la sustancia muerta y sus acompañantes que están al alcance. Pero, ¿qué ocurre con esos gérmenes que están en la sangre, en las paredes de los intestinos, en el hígado, en los riñones, en los pulmones, en la médula espinal y el cerebro? Seguramente tendrá que dar una droga para matarlo. Pero No siempre. Cuando te das cuenta del hecho que la sangre limpia que circula es el mayor antiséptico natural para nuestro cuerpo, y que ningún germen puede vivir ahí ni multiplicarse, es entonces cuando ves lo que la Osteopatía puede hacer. Pero puedes decir, si la sangre no es pura debe ser purificada tomando alguna sustancia. Pero entonces, ¿para qué están los órganos como el bazo, el hígado, las glándulas linfáticas, los pulmones… si no es para limpiar la sangre siempre que tenga su alimento necesario? La sangre pura no se forma en la tienda del farmacéutico. Sino que se limpia en el laboratorio incomparable dentro del cuerpo humano, y cuando ese laboratorio está en orden fabricará las sustancias en la cantidad y calidad necesarias.
Recordemos que además esos gérmenes no crecen en tejidos vivos, y que cada órgano dentro del cuerpo así como el resto de sus partes están alimentados por nervios que son necesarios para mantenerlos vivos. Alrededor de la zona infectada si hay un tejido sano los gérmenes morirán pronto si hay una buena nutrición. Por tanto, es evidente por qué la Osteopatía ha tenido tanto éxito en el tratamiento de enfermedades como la malaria, la gripe, la tuberculosis, la fiebre tifoidea, difteria, sarampión,etc., en las que se reconoce la presencia de algún germen.
La naturaleza de todo organismo es la de combatir esos gérmenes. Los tejidos del cuerpo los destruirán en cuanto tengan su oportunidad. Hay muchos casos en los que la naturaleza ha hecho con eficacia su trabajo en todo el que padece una antitoxina. Por supuesto, la higiene interna y externa es el primer requisito para este tipo de enfermedades infecciosas.

La higiene interna es esencial, pero es imposible sin una buena circulación nerviosa, sanguínea y una libre circulación de todos los fluidos corporales, que la excreción no esté impedida.
La pregunta entonces que se plantea a menudo es cómo trata un osteópata a un paciente. Podría ser adecuado decir que él no trata al paciente. Él trata para quitar la causa del problema según lo que ha encontrado. Él primero explora para ver qué esta mal. Así que si encuentra algo mal en el cuello, la espalda, la cadera lo corrige. Si encuentra algo mal en el estómago, el corazón, el cerebro busca la causa de esa alteración e intenta quitarla. Puede que no tenga éxito en algunos casos. Pero no es como cuando un relojero intenta arreglar un reloj, pues las partes del mismo no tienen vida en si misma. No tienen vida en sí mismas. El osteópata usa sus manos para curar. Sus manos tienen sensaciones, notan la vida. están listas para detectar de manera instantánea algo que está mal, y además son tan sensibles en su habilidad y movimiento que son capaces de manipular las más delicadas y sensibles partes provocando el mínimo dolor y sin peligro alguno. Los delicados tejidos vivos del cuerpo humano son demasiado preciosos como para golpearlos, agujerearlos con sondas, rasparlos, y cortarlos con el bisturí para curar la enfermedad. Pero si hay una parte que está muerta es trabajo del cirujano el quitarla, haciendo uso de sus mejores instrumentos, preparados para ello.

Muchos piensan que la osteopatía es buena para los casos crónicos y que no para los casos agudos. Pero el sentido común y la lógica a través del cual uno llega a decir eso es difícil de entender. Todos sabemos que cuanto antes se corrija un hueso roto mejor. Que cuanto antes se de un antídoto para un veneno mejor. Todo osteópata sabe que es más fácil superar un ataque agudo de gripe y prevenir así los malos efectos que quitar las complicaciones que a menudo aparecen tras un tratamiento a base de medicamentos.
Para la gente no es fácil de entender esto tan sencillo porque lo contrario es lo que nos han impreso en nuestras cabezas desde nuestra infancia. Simplemente piensan que han de tomar “algo” para cada dolencia. Y para satisfacer sus antojos muchos médicos les dan pastillas falsas y permiten que sea la naturaleza la que haga el trabajo de la curación. Esto es de alabar, ya que es lo mejor que saben hacer.

"Osteopathy Complete" (1898)
Elmer D. Barber, D. O.

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