martes, 28 de diciembre de 2010

"hagas lo que hagas ámalo"

El Osteópata que fije su Mirada en la ciencia y no en el dollar, será capaz de controlar todo tipo de enfermedades.
"el viejo doctor"

Encontré muy arriba en el árbol del conocimiento sobre sus ramas una grande y brillante etiqueta, escrita en todos los lenguajes (sin excluir los jeroglíficos), que el éxito no le llega a una persona por leer etiquetas que ya están escritas en letras de oro, (ensalzadas o marcadas), las formas de proceder, o los porqués ese hombre no tiene éxito en sus negocios. Sino el secreto está , en que tras escoger una profesión que le guste, en llenarse de energía , encenderse con la llama de la acción, y nunca dejar que tu caldera se apague hasta que hayas conseguido tu objetivo, con la determinación de no mirar ni a la derecha, a la izquierda ni atrás, sino mantener tu vista siempre hacia delante. Engrasa y enciende las máquinas de la ambición y la energía a una velocidad alta hasta que hayas llegado a la estación del éxito, que se encuentra solo al final de todo tu propio esfuerzo. Esta es la gran brújula y la aguja magnética que con seguridad guía a todos los que buscan el éxito. (...)

“Hagas lo que hagas ámalo”. Una frase mítica del cine, de mi “Cinema Paradiso” particular, y que vuelvo a encontrar en los textos de Drew Still. Esto le decía Alfredo a Toto, cuando marchaba de su pueblo natal para abrirse al mundo, para seguir siendo un niño, un niño que iba en busca de su vida, de ser feliz, de vivir de lo que ama, y que lo disfruta allá donde quiera que va. Algo que quizás, muchas veces no es posible donde uno nace. Eso tuvo que vivirlo Drew, y tuvo que vivirlo Toto, igual que tantos otros que le precedieron y le siguieron. ¿Aquí reside la clave del éxito?. Cuando el éxito va unido a felicidad personal, pero de la buena, de la de verdad. Gracias Drew por recordárnoslo una vez más. Porque queramos o no, a veces, se nos olvida.
Franki

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