lunes, 24 de enero de 2011

el sonido del silencio

 Hola oscuridad, mi vieja amiga,
Aquí estoy otra vez para hablar contigo,
porque mientras dormía,
me vino un sueño y fue dejando sus huellas poco a poco,
y todavía perdura,
en el interior del sonido del silencio.


En noches sin dormir caminaba solo,
por calles estrechas de adoquines.
Estaba bajo la luz de una lámpara,
agarrotado por el frío y la humedad,
cuando de repente, mis ojos fueron atraídos hacia el destello de una luz fluorecescente, que invadió la noche
y alcanzó el sonido del silencio.


Y en esa luz pude ver miles de personas o más.
La gente hablaba sin decir nada
Gente que oía sin escuchar.
Gente que escribía canciones con quien nadie compartía.
Y nadie se atrevió a perturbar el sonido del silencio.


“¡Tontos!”, les dije yo, “no sabéis que el silencio crece como el cáncer.
Escuchad lo que puedo enseñaros,
Dejad que os acoja en mis brazos”.
Pero mis palabras, como gotas de lluvia silenciosas ,se perdían y resonaban en los pozos del silencio.


Y la gente se inclinaba y adoraba al Dios fluorescente que habían creado.
Y en la luz se veían unas palabras que decían:
“ las palabras de los profetas están escritas en las paredes del metro y en los salones de las casas”,
y susurradas en los sonidos del silencio.
Simon and Garfunkel.

Cuanto tiempo , cuantas veces habré escuchado esta canción, y ahora, me doy cuenta de lo cerca que está de la osteopatía. A menudo, la medicina se queda en el síntoma, a menudo la medicina se queda en lo que ve, en lo que escucha a primera vista, sin "querer"darse cuenta, que la causa o solución, está inmersa en el silencio, es allí donde habita, donde vive y donde resuena. Allí vive, olvidada y en su olvido, sin vida, sin expresión, sin manifestarse, allí permanece dormida, hasta que un buen día llega un osteópata, que la llama, que llama a la vida para que vuelva a expresarse, que llama a la vida para que al expresarse hable el lenguaje de la salud. A esto, Still, el osteópata le llama la autocuración, y que sabe que las heramientas para la curación de nuestros males, está en nosotros mismos. Solo el día que somos conscientes de ello, nos damos cuenta de todo nuestro pontecial, de la potencia que habita en ese silencio, y que estaba permanentemente dormida. Y un buen día llega un osteópata, que entra en nuestro silencio, en aquello que en algún momento, algún lugar y algún tiempo decidimos olvidar para seguir adelante, para sobrevivir, y nuestro ser dijo que sí, pero que el precio de tanto aguante será la enfermedad. Vino el osteópata, entro en nuestro silencio, y vio que allí habitaba la vida, vio que allí estaba todo nuestro pontencial para vivir en salud, y le propuso a la vida despertar o seguir viviendo en la enfermedad. pero la vida cuando habla, solo expresa un lenguaje, el que la Naturaleza misma le otorgó en un principo, el lenguaje de la Salud. Como osteópatas buscamos el silencio y no el síntoma, buscamos liberar la vida, buscamos que la vida hable y se exprese en medio de todo ese silencio, y si la Vida habla, sabemos que lo siguiente será la salud.

Gracias Simon, gracias Garfunkel por recordarnos una vez más donde habita la salud cuando nuestro cuerpo manifiesta enfermedad.

Franki

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