martes, 10 de mayo de 2011

El primer piso (1a parte)


(continuando con lo del último día..)

Por tanto, un primer paso hacia la autocuración es esa interconexión. Pero hasta donde llega esta interconexión en el ser humano. ¿Se queda en el cuerpo, o es capaz de subir un piso más?.
Andrew mientras habla de este primer piso, habla mucho del cuerpo, habla mucho de la interconexión de sistemas corporales. Todo en el cuerpo está relacionado, gracias al continuo intercambio de informaciones nerviosas y sanguíneas que van y vienen de un lado a otro por todo nuestro cuerpo. Por ello, al ver esto, Andrew se fascina y observa lo que ya había visto en la Naturaleza, pero ahora en otro lugar, dentro del cuerpo humano. Su primera obsesión es la estructura del cuerpo humano, su anatomía, cómo funciona esa máquina corporal, y nos insiste continuamente en sus libros que hemos de pensar como  filósofos mecánicos que se encargan del cuerpo humano. El cuerpo humano es una máquina, y se muestra ante Andrew como una demostración más de los principios que rigen la Naturaleza y el Universo en el que vivimos. Por ello, como osteópatas, como médicos, como profesionales que queremos ocuparnos de la salud de las personas, mientras estamos en este primer piso, nos interesa ocuparnos sobretodo de la materia, nos interesa la anatomía, la fisiología, la bioquímica, etc. Andrew en sus escritos nos insiste muchísimo en la importancia de conocer bien la anatomía, hemos de “ver” la anatomía con los ojos cerrados, comprender lo que ocurre en el cuerpo como si fuésemos mecánicos de ese cuerpo.
Mientras estamos viviendo en este primer piso, jugamos una liga en la que hay dos equipos principales. El equipo de la minuciosidad, de los efectos, de los síntomas, de las consecuencias y de la especificidad. Donde cada efecto tiene ya su causa conocida, y su remedio predeterminado. Cada lesión de tobillo, cada dolor de estómago, cada malestar menstrual ya tiene su remedio en el libro médico. Efecto, causa y sustancia o solución correspondiente ya están predeterminados. Hemos ido a infinidad de congresos donde se habla de la causa de este u otro síntoma, y por fín nos han dicho que el tobillo duele por la lesión de la cadera, que cuando duele se segregan estas sustancias, que se aprieta este nervio, etc. Si jugamos en este equipo, es porque aceptamos la especificidad de todo, no importa la minuciosidad de todos los detalles y efectos. Los tratamientos prescritos y las recetas para lo que sea. Ya sabemos qué protocolo seguir cuando nos duele la zona lumbar, qué pastilla o medicamento hemos de tomar cada vez que tenemos diarrea, qué ejercicio hemos de hacer o qué técnica hemos de aplicar para cada síntoma, y así con todo lo que nos pasa. Sabemos tanto de todo que ya nadie puede saber más que nosotros, y como doctores nos colocamos la bata blanca, nos colocamos detrás de la mesa de nuestro despacho y empezamos el tratamiento. En este equipo, a menudo nos encontramos con jugadores que dicen llamarse osteópatas, pero que también tienen otros nombres al mismo tiempo como acupuntores, fisioterapeutas, masajistas, terapeutas craneosacrales etc., y que bajo ese nombre siguen pensando como los que juegan en el equipo de los efectos y los síntomas, pero que se sienten mejor si lo que ofrecen para el síntoma es “natural”, siempre es más sano que no tanta química. ¿Al menos no tiene tanto efecto secundario no?.
Pero en este primer piso también juegan osteópatas. Que llegan y empiezan a decir que todo está interconectado, que hablan de la ley de la arteria, de la autocuración, de la globalidad y de todo eso de lo que hablan los osteópatas sin parar . Que todo lo que me pasa en la espalda, puede tener que ver con lo que ocurre en mi estómago, o en mi cadera, en mis pulmones o qué se yo donde, porque todo se repercute entre sí. La sangre y los nervios circulan por todas partes, y esto repercute en el estado general de mi salud. Sea donde sea. Y bueno, ahí tenemos los escritos de Andrew. La vivencias del Viejo Doctor cuando nos narra cómo se ocupaba de la gente que padecía enfermedades como la disentería, la tuberculosis, las fiebres, etc., ajustaba el cuerpo, principalmente su marco óseo, para que la sangre y los nervios pudieran circular mejor, llevándose consigo los efectos de la enfermedad. Mientras Andrew trabaja con los pacientes en este primer piso, trabajaba e insistía mucho en la anatomía, en la fisiología, la bioquímica del propio cuerpo, en que los medicamentos necesarios ya los suministra el propio cuerpo, si la sangre y los nervios mejoran su movilidad y circulación por todos los tejidos del cuerpo. En este primer piso, a menudo vemos pacientes en casos agudos, en casos recientes y algún que otro caso crónico. En este primer piso, a menudo trabajamos cerca de los efectos, de los síntomas, pero la diferencia como osteópatas es que los abordamos desde la globalidad, aunque solo sea física. Aceptar esta globalidad e interconexión aunque solo sea a nivel físico o material, en un primer paso para pensar como osteópatas. Como osteópatas que trabajamos en este primer piso, nos interesa mucho el lenguaje médico, el lenguaje anatómico, fisiológico, el nombre de las cosas, los procesos y las enfermedades, miramos la postura, las líneas de fuerza, los ejes, los pivotes, las relaciones de las cadenas de músculos, etc.,. Nos sentimos bien y seguros porque estamos siempre cerca de los médicos y profesionales habituales de la salud, la gente nos entiende fácilmente con nuestra forma de tratar al cuerpo y hablar de él, porque nuestro lenguaje es bastante parecido al que se suele escuchar en la medicina. Aunque como osteópatas, ya hemos iniciado un camino en el que la anatomía, la función y química del cuerpo, hemos empezado, casi sin darnos cuenta, a verlo y entenderlo “de otra manera”. Y eso, es el inicio del cambio. Nos podemos sentar con un médico a ver el mismo cuerpo, la misma anatomía, pero luego, cuando nos preguntan qué hemos visto a cada uno, o , qué piensas provocó el síntoma. Parecía que veíamos lo mismo, pero empezaremos a darnos cuenta que nuestra visión es distinta, porque en algún momento de nuestra formación como osteópatas, se hizo un “clic”, que empezó a cambiar nuestra forma de ver la anatomía y entender los procesos y la salud del cuerpo. Y ahí, ahí empezamos a estar cerca de lo que nos dejó el Viejo Doctor que luego Will Sutherland lo definió muy bien llamándolo “pensar osteopatía”. 

(esto empieza a ponerse interesanteee!!!... hasta otro ratito)
Franki 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

cuentame algo tu...